Los Radicales Libres son moléculas altamente reactivas que se producen en nuestro organismo. Son la causa de la mayor parte de las patologías y del envejecimiento de los seres vivos.

Los Radicales Libres están compuestos por oxígeno ligado a otros elementos, por tanto, el mismo oxígeno que nos es indispensable para mantener la vida, paradójicamente es también la fuente más importante de producción de Radicales Libres.

Cuando respiramos, introducimos oxígeno, el 95% del cual es utilizado por las células para la producción de energía. El resto, da origen a los Radicales Libres.

Este es un proceso fisiológico en el organismo de una persona sana y equipada para hacer frente a la presencia de Radicales Libres, defendiéndose con un sistema propio anti-radicales, que se llamasistema antioxidante.

Si la cantidad de Radicales Libres producida es superior a la fisiológica, nuestro sistema antioxidante no es capaz de neutralizar este exceso, por lo que estos radicales libres agreden a las células provocando daños más o menos graves. Es entonces cuando nos encontramos ante el Estrés Oxidativo.

Por citar algún ejemplo: a una lámina de hierro, si está protegida adecuadamente, esmaltada o pintada no la ataca el oxígeno contenido en el aire. Si por algún motivo en alguna parte pierde esa protección, comienza a oxidarse pudiendo incluso desintegrarse. Algo similar es lo que ocurre en nuestro organismo.

¿Cuáles son entonces los daños que provocan los Radicales Libres?

Son daños a nivel celular y, por ello, no visibles de forma inmediata, pero se manifiestan a lo largo del tiempo. Se inicia a nivel de la membrana con una alteración de los intercambios intra y extracelulares; a nivel intracelular se altera la producción de energía y se puede llegar incluso a la alteración del DNA con efectos mutágenos y por ello tumorales.

El Estrés Oxidativo comporta un envejecimiento de la célula y por tanto de los tejidos, con la limitación funcional que esto supone. El envejecimiento precoz de la piel es una de las señales más conocidas.

Un exceso de radicales libre es siempre dañino y ha de ser siempre combatido.

Pero ¿cuándo se verifica una producción excesiva de Radicales Libres?

Se puede estar en Estrés Oxidativo tanto en condiciones normales como en las patológicas.

Condiciones normales de salud: practicar deportes violentos o haciendo esfuerzos musculares excesivos. En efecto, si una persona está sentada consume una cierta cantidad de oxígeno, con una producción “normal” de Radicales Libres. Si esta misma persona corre, hace deporte, está sometida a un esfuerzo, el consumo de oxígeno puede aumentar hasta veinte veces, y en la misma proporción producirá Radicales Libres.

Por ello es tan importante practicar deporte pero de forma moderada. Estos valores elevados podemos encontrarlos también en quién está sometido a Estrés psico-físico, en quién está expuesto a contaminación ambiental, al humo del tabaco, a las radiaciones solares, en quién no sigue una dieta equilibrada, en quién abusa del alcohol.

Otros casos interesantes a tener en cuenta hoy día son las mujeres en menarquia con tratamiento anticonceptivo con la píldora, o en las menopáusicas tratadas con hormonas. En estas mujeres, al ser analizadas, siempre hemos encontrado unos valores de Radicales Libres muy por encima de la norma.

Condiciones patológicas: casi todas las patologías presentan valores anormales de Radicales Libres. La lista es muy larga. Recordemos por ejemplo las patologías alérgicas, las inflamatorias agudas o crónicas (por ejemplo la artritis reumatoide); el Alzheimer, la Estenosis de las carótidas, la hipertensión, la diabetes mellitus, la artrosis, etc.

Los Radicales Libres son, por tanto, un factor de riesgo tan importante que es necesaria su medición y control. A partir de los resultados se pautará un tratamiento específico con sustancias anti-radicales, es decir, ANTIOXIDANTES y TERAPIAS ANTIAGING GRANADA.

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